II Edición del Curso Historia de todo para tod@s. Enero-Febrero 2018

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Presentación.-

Pasó el año 2017 y con él la conmemoración del centenario de uno de los
acontecimientos que, con independencia del juicio que nos merezca, marcó el
devenir de la humanidad durante los últimos cien años: las revoluciones
rusas.

Jornadas y ciclos de conferencias ha habido dedicados a rememorar y
reinterpretar, a la luz del presente y de los avances de la investigación
histórica, aquellos acontecimientos que conmovieron al mundo.

El curso que presentamos no pretende hacer memoria exclusivamente del
pasado revolucionario ruso y de sus consecuencias; se propone trasladar la
atención del pasado al presente. No se trata de un nuevo ciclo sobre la
historia de las revoluciones rusas, sino más bien de plantear, a la luz de
la experiencia que tuvo lugar en 1917, un foro de debate interdisciplinar
para repensar la idea, la práctica y/o la posibilidad, incluso, de la revolución desde este incierto presente en que vivimos.

Contrariamente a lo que suele pensarse, las revoluciones —las rusas son
claro paradigma de ello— aspiran a ser mucho más que una mera mutación
radical del sistema o régimen político existente. Las revoluciones, además de sostener
profundas transformaciones económicas, sociales y culturales, también
aspiran (o al menos así lo anuncian y prometen) a construir nuevas subjetividades e
identidades —en todas las revoluciones se habla del alba de un nuevo mundo, de una
nueva humanidad—.

El interés por acercarnos a este complejo, poliédrico y contradictorio
proceso de mutación y ruptura con el pasado que son las revoluciones,
justifica que hayamos congregado en este curso a voces muy diversas, que
enriquecerán el tema desde distintas perspectivas, campos de conocimiento y
prácticas socio-culturales —las ciencias, la educación, el pensamiento
político, la creación literaria, las artes plásticas—.

Todo ello desde el convencimiento ético y político de que analizar
colectivamente los problemas del presente pensando históricamente la
realidad, constituye una poderosa herramienta al servicio de la
transformación social en tiempos de desolación.