Se avecina una Huelga en la Enseñanza

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Es notorio el grado de inquietud que el despliegue a trompicones de la contestada LOMCE (ley orgánica para la mejora de la calidad de la Educación) suscita en el seno de todos los sectores educativos. Familias, alumnado y profesorado se desayunan cada curso escolar con novedades, cambios de planes de estudio, materiales escolares (que por el mero hecho de la novedad son más caros), materias a estudiar novedosas, disciplinas escolares que desaparecen, ¡ya no se da esto o aquello!, o bien quedan menguadas, de tal forma, que su presencia en el programa de estudios es testimonial.

No paran de enredar quienes a esto de la política educativa dicen ocuparse, con el más que justificado mosqueo de toda persona que por obligación o devoción se arrime a la educación, que debería ser un remanso de paz y sosiego. Sin ambas cualidades se antoja poco menos que imposible el desarrollo del necesario trabajo intelectual que supone aprehender, nada más y nada menos, la inmensa fortuna, en forma de patrimonio cultural científico y lingüístico, que este país atesora.

Entre las novedades aparecen las denostadas, cuestionadas y mal llamadas “reválidas”. Reminiscencias de un pasado dictatorial que ahormaba a tirios y troyanos sin más compasión, ni más valoración, que la nota obtenida en un examen. Años de estudios se jugaban en un instante (aunque dieran 2 horas para contestar el examen).

Pues bien, las famosos revalidas, así como otras pruebas afines, han venido siendo contestadas de muy diversa guisa: Objeciones paternas o de alumnado mayor de edad a su realización, huelgas de docentes aplicadores, huelgas de alunando participante… Y la respuesta del poder político, aquí y allá, ha sido ir refinando las instrucciones año a año para penalizar a quienes se enfrentan con los dictados inquisitoriales de los que mandan. ¡Que hay que hacerlas por….! Y punto. Pocos políticos con mando han cuestionado el asunto y aunque, de cara a la galería, se resisten diciendo que no se aplicaran en el territorio de su gobierno, al final agachan la testuz y se cuadran ante el poderos Estado que los pone firmes.

Pero a las familias, alumnado y a un sector del profesorado le va a costar un montón doblegarlos. El PP sabe que la LOMCE durará un plis-plas, que todo lo que en ella se ha recogido se disolverá, cual nube de verano, y sin embargo empeñado en hacer embarrancar, no sólo el sistema de pensiones, sino el sistema educativo público, sigue a por todas sin oír argumentos, más que razonables, que aconsejan suspender cautelarmente el calendario de aplicación de esta ley que nació moribunda por interés especial del ministro Wert, manejado por la OCDE.

Llegarán las Huelgas y entonces saldrá el Ministro de Educación, o el mismísimo presidente en funciones, del gobierno en funciones, y dirá aquello de que obedecen a maniobras políticas para desgastar al PP. La realidad es que las familias, el alumnado y el profesorado no están de acuerdo con las malditas reválidas, que desasosiego meten el cuerpo de las criaturas y nada aportan a la calidad de aquello que aprenden. Por eso Huelgas barruntes y Huelgas tengas. Aunque al final algunas de ellas se ahorre este país porque se haya derogado la LOMCE.

Fdo Rafael Fenoy Rico